Valery

ggm

Valery es una chica de 12 años, estudiante de la IED Denis Herrera De Villa, un poco incomprendida por sus compañeritos de quinto grado e incluso por su profesora en algunas ocasiones. La primera vez que la vi no me dijo mucho su actitud, se comportó como una niña común de quinto grado que interactúa con alguien que va a leerles cuentos, pero no sabía la peculiaridad de la personalidad que me encontraría en ella más tarde.

“¿Tienes algún libro de Gabo?” me dijo la segunda vez que me vio, me saltó el corazón al ver que una niña de esa edad se interesara por libros de Gabriel García Márquez. “No tengo en este momento conmigo”, le respondí pero en la próxima clase te traigo uno. Sus ojos brillaron como si yo le hubiera prometido llevarla a Disney World y se incorporó a la actividad nuevamente, de forma muy tímida.

Era complejo para mí entender su manera de relacionarse con las actividades grupales de lectura. Valery participaba de forma activa pero no era proporcional a su interés por la lectura. Cuando leía sola, se sumergía de una forma absorbente en los libros que tenía en frente, tanto así que el mundo a su alrededor desaparecía. Así que lo comprendí, ella era de esas almitas solitarias que construyen su universo fuera del resto. Empecé a darle libros para que leyera en sus tiempos libres, y cada vez al verme llegar al colegio revisaba mi maleta de libros como esperando un tesoro por descubrir.

Hace una semana me tomó la mano y me llevó a un corredor aparte “¿tienes más libros de Gabo?” me volvió a preguntar, tal como a principio de programa. Sentí retroceder el tiempo “no tengo más de Gabo conmigo”, le respondí y aunque ya le había ofrecido las lecturas de Gabo que pude durante el año, sentí que tenía una deuda con Valery que no sabía cómo pagarle.

“Yo me intoxico con la lectura” continuó diciéndome y lágrimas empezaron a salir de sus ojos. No entendía por qué lloraba, la abracé y le pregunté “¿qué te pasa Valery? ¿Por qué lloras?”. Me respondió que Gabo se había muerto antes de que ella pudiera conocerlo, que creció imaginándose cómo sería verlo y que ya eso no sería posible. Seguimos hablando de su deseo de ser escritora, que nunca antes me había manifestado. Siempre se guarda su secreto de escribir y sólo lo comparte cuando siente que creen en ella, que la pueden entender o ayudarla. Gracias Valery por tu confianza y desde aquí deseo que así como quieres que Gabo te inspire desde el cielo, tus escritos algún día lleguen más alto que eso.

Texto por Dave Beltrán, promotora de lectura de la Fundación Círculo Abierto

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