El reinado musical y el niño enamorado

guitarra

 

Bueno, ¡Silencio todos!

¡Dejen ya la musiquita! – dijo en medio de la playa, el enojado violín, sentado en una silla de conchas de mar.

Hermanos musicales, ustedes nos invitaron como jueces a don piano, a mi doña trompeta y a mi su amigo el violín, para escoger el rey o la reina de la música colombiana. Por favor, ¡hagamos orden para empezar!

Empecemos en orden otra vez sin interrumpir, dijo doña trompeta.

Escuchemos tus argumentos, amiga guitarra, agregó el piano.

Señores, a mi me parece que yo debo ser la reina porque yo canto al amor y al desamor, en todo momento y lugar, – dijo la guitarra.

No, no, no, ¡Para nada! ¡El rey debo ser yo! Tengo más cuerdas que tú y le canto no solo al amor y al desamor, sino a los más bellos paisajes de la llanura, – dijo el arpa.

Miren. Yo soy alegría pura y eso nadie lo puede negar, pues si alguien quiere gozar, la gaita debe tocar, – dijo la gaita, bailando sin parar.

Bueno. Intervino la flauta – humildemente les dijo que yo soy el instrumento más popular y con toditos ustedes me llevo bien. Me tocan en el desierto, en la costa, en las montañas, en las llanuras y en las selvas. Estoy en cumbias, currulaos, salsas, vallenatos, porros y alabaos del Pacífico. Nunca falto en ninguno de estos ritmos. Ni siquiera en las celebraciones de los indígenas, quienes me interpretan también para alegrar sus fiestas.

Ajá, y ustedes se han preguntado ¿Qué harían si no tuvieran mi rítmico sonido?, ¡Ahí les dejo esa inquietud! – remató el tambor.

Todos los participantes y los instrumentos espectadores guardaron silencio, los jueces pensaron, y esto decidieron…

María Angélica Pacheco, estudiante de tercer grado del Colegio Comunitario Villa del Carmen

El niño enamorado

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Te digo este secreto a ti

que eres mi amigo

pero tan solo a ti

que siempre estás conmigo.

Hay una niña hermosa

que se sienta a mi lado

que cuando me sonríe

me pongo colorado.

Ayer me dio una hoja

y le presté un crayón

y dibujamos juntos

los dos en un rincón.

Hoy llevó una tortuga

le dimos torta y pan

la subimos en un árbol

y bajó en un tobogán.

Mamá me dio permiso,

y a la niña invité

a venir esta tarde

para tomar el té.

Vas a ver que se ríe

Y es como un conejito

Que te pone contento

Y te pone loquito.

Mi secreto te digo

A ti perro travieso

Cuando ella te mira

Le voy a dar un beso

Escrito por Marieth Vidales Torres, estudiante de tercer grado del Colegio Comunitario Distrital Villa del Carmen

Maestra: Ilva Acosta
Promotora de lectura: Ana Milena Polo

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