La carta de renuncia

renuncia

Para la clase de informática, la profesora tenía la intención de trabajar en la elaboración de un texto en WORD para verlos usar el programa y las herramientas del mismo. Le propuse una lectura y estuvo de acuerdo en hacerla con el grupo para inspirarlos a preparar una carta de renuncia.

El libro propuesto para la actividad fue “El día que los crayones renunciaron”* en el que con destreza y habilidad el autor logra hacer cartas de cada uno de los crayones dirigidas a Duncan, el dueño de los mismas. En estas cartas, uno a uno, los crayones exponían toda serie de quejas, sobre el trato o el uso que el niño les había dado.

Partiendo de ahí hicimos en el salón un lista de cosas a las que les encantaría renunciar. El ejercicio con los listados es muy interesante porque te da un panorama sobre que andan pensando los estudiantes, y en este caso las cosas a las que renunciaría este grupo fueron interesantes.

Unos renunciaron a hacer la tarea , al trabajo, a las preocupaciones, a los exámenes, al estudio. Otros, por su parte, pensaron en renunciar a los actos no tan nobles como el bullying, a la mala obra, y decidieron acabar con males como la pobreza y la desnutrición, en su acto mágico de renunciar.

Otros quieren ser más activos y por eso renunciar a la flojera, al aburrimiento e incluso a dormir. Casi al final de la lista, alguno levantó la voz y dijo “Yo quiero renunciar a la profesora Perla”**

Cuando el estudiante dijo esto, el salón por algunos minutos quedó en absoluto silencio, luego sobrevino una carcajada y casi al instante todos estuvieron de acuerdo sobre esta renuncia. Por lo tanto en ese momento, al pedirles analizar la lista y escoger una de esas opciones para redactar en WORD una carta de renuncia, todos al unísono sin dudarlo eligieron escribir la carta a Perla.

El entusiasmo fue fascinante, las palabras les salían con facilidad, mientras veíamos lo que escribían les propusimos preguntas que les ayudaran a complementar los argumentos de renuncia y así fueron trabajando sus cartas, con mucho más de emoción y vísceras, que un interés en la prosa y la composición de la carta.

Este grupo de jóvenes encontró en este espacio y en esta actividad, la oportunidad para desahogarse sobre una situación que no solamente se vive en su aula de clase con esta maestra, sino que se repite en varios espacios. Ellos fueron vehementes ante el deseo de que renunciara a una maestra que sienten que les ofende, que les falta al respeto, que abusa de su posición y su poder para maltratarlos verbalmente. Se sienten heridos, ofendidos, abusados en su posición de estudiantes pasivos. Querían y aprovecharon la oportunidad para hablar y expresarse sobre esta situación que sienten injusta.

Escribir para hacer catarsis, y expresar para hacer posible cambiar realidades. Los niños han valorado durante todo el desarrollo del proyecto estas actividades donde queda su elección lo que van a expresar. En estas actividades la concentración, la atención y la motivación se dan de forma natural, son oportunidades donde el maestro puede fluir con ellos en lugar de empujarlos para obtener una producción escrita.

Texto por Adriana Dávila, promotora de lectura del proyecto “Atravesar el mundo, un viaje por la lectura y la escritura”, de la Fundación Circulo Abierto.

*“El Día que los Crayones Renunciaron” de Drew DayWalt – Editorial Fondo de Cultura Económica

**Se cambia el nombre.

 

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