Dejando huellas

El taller “La aventura de razonar” le permitió a las maestras y maestros participantes, al igual que al equipo que las acompaña, la experiencia de durante una semana armar un proyecto de investigación a partir de la observación de su entorno, y respondiendo a sus impulsos de coleccionistas. El resultado final del taller fue una propuesta estética efímera acompañada de apuntes realizados a lo largo del proceso de investigación individual así como breves textos en los que se expresan las conclusiones sobre la experiencia.

Por las huellas que no dejaste

Me aproximo al recuerdo

Que no fundamos

B.V.A.

Huellas, huellas por todos lados, huellas de todo: de las manos, de los pasos, de las miradas que damos y nos dieron, de los toques, de los besos, del pasado. Huellas de todo, eso dejamos, huellas. Aquellas que nos dejan los que pasan por nuestra vida, los que el destino nos obligó a tener, los padres, los hermanos, los buenos y malos momentos. Huellas de aquello que elegimos y nos marcan eternamente, a veces de buena manera, a veces casi de muerte: amores, deseos, sueños rotos, desengaños y triunfos.

Jorge Luis Borges afirmó que “Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad y es que no todas las huellas que cargamos las quisiéramos mostrar. Algunas otras, como las cicatrices que quedan de los momentos de dolor, de daño, de abandono, de soledad y de humillación, preferimos mantenerlas ocultas, pero están, las dejamos y nos dejan marcas, visibles o no.

“Dejando huellas” es precisamente la propuesta del docente Rodrigo Navarro de la Institución Villanueva, quien recoge a través retratos hechos por sí mismo, la esencia de sus historias compartidas, las miradas de quienes forman su entorno, las huellas que ellos dejan a su paso y que presenta como muestra de su recolección de recuerdos de vida. Él opina que las huellas más importantes que se deja en la vida de un niño, vienen de sus padres y maestros. Huellas indelebles, como las que deja un clavo en una tabla, imposible de borrar. Este es su arte, y es que ¿qué es el arte? No es más que buscar un espacio, un momento y una forma para hablar de aquellas historias que se pueden plasmar.

La obra de este docente cuenta con una colección de retratos que incluyen personas de su familia, estudiantes, amigos, conocidos que han dejado algo en él. Además trae una tabla con martillo y clavo que sirven de ejercicio perceptivo del sentido que se le da a la palabra huellas y entornos vacíos, aquellos que esperan, ya dispuestos, un nuevo rostro que representa a viva voz, una nueva huella.

Texto por Yeimy González, promotora de lectura de la Fundación Círculo Abierto

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