Entre sueños creamos

sueños creadores

 Es sólo un resumen, una breve introducción a la Aventura de razonar. Como el mismo nombre del taller lo menciona, razonar, implica aventurarse.

¿Cómo pensamos? ¿Qué pensamos? ¿Para qué pensamos? No son las preguntas más apropiadas para hablar del taller, pues si bien están implicadas, lo que el taller propone es pensar sobre el pensador mismo.

Así, al entrar al salón, vemos al fondo una pregunta proyectada, en ella se cuestiona la figura del artista ¿qué es ser artista? Inmediatamente rebotamos de una metáfora a otra y aparece el cazador- recolector. La caza y la recolección, y el hacer del artista. ¿Cómo están relacionadas? Poco a poco empieza a proyectarse un video y todo un universo onírico se expande frente a nosotros.

Entre las estaciones de Baraya, Murillo, Oroza, Alys y Salcedo se revelan múltiples máscaras del artista: deambulantes, observadores, recolectores, lectores, científicos y cazadores. Sus obras nunca están desconectadas del contexto al que pertenecen o del que se apropian, se alimentan y crecen de él. Su materia prima es el sueño, los artistas son soñadores que aprendan a no dejar nunca de soñar. Y de ahí su habilidad creadora. Así, el artista es el dibujo, la insinuación del pensador que aquí invocamos.

“No hay dos tipos de inteligencia separados por un abismo” dice Ranciere, y el abismo no es un vacío, es precisamente ese encuentro entre la libertad creadora y la forma, entre la creatividad y ese viejo bolso de actividades pedagógicas que desde antaño llevamos con nosotros. La propuesta no es desempolvar, sino reformar, recrear, revivir algo de aquello que alguna vez fue aprendido y automatizado con la experiencia, y hacerlo de maneras que nunca habíamos pensado.

Entonces el pensador se caracteriza por tener un pensamiento transversal, una manera de aprehender el mundo que no se limita a estructurarlo y organizarlo en formas determinadas, sino que juega con la multiplicidad del entorno. Así, empezamos a reflexionar sobre nosotros mismos como pensadores, como guías que quieren generar este tipo de pensamiento en los chicos.

Aún la pregunta no se cierra, apenas hemos visto unas cuantas cosas sobre el carácter aparentemente contradictorio del artista y su imparable ímpetu creador. La tarea sigue, nuestra colección empezará a hablar, y con ella hacemos el tránsito entre las antinomias del pensamiento, nos desplazamos hacia la otra cara de la moneda, el etnógrafo. ¡Qué aventura! Atravesar de un polo a otro en sólo una semana, ¿qué nos deparará el destino? Paciencia que tiempo es lo que hay.

Texto por Daniela Pabón Llinás, parte del equipo de la Fundación Círculo Abierto

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