Amor al conocimiento

Por: Estefanía Mejía

La Educación Prohibida, es una película que me atrevería a recomendar a todas las personas que trabajan como educadores. Advierte desde su inicio que no es una película que tenga la última palabra, y que es “el resumen de un aprendizaje que continúa permanentemente”.

La primera vez que vi este documental hace un par de años, lo vi con los ojos curiosos de alguien que aprende sobre algo nuevo. Me gustó, me hizo reflexionar sobre mi propia educación y sobre la sociedad “educada”. Pero me atravesó, y no apareció en mi mente muchas veces desde entonces. Pero esta semana lo vi de nuevo, con los ojos de alguien que ha estado en los salones de clase de colegios con diferentes fondos sociales. Me pregunto con qué ojos lo verían los docentes que acompaño en el salón de clases, y los que no acompaño también.

La Educación Prohibida me dio respuestas, pero también dejó muchas preguntas esta vez. También varias ideas, y voy a compartir una que no me puedo sacar de la cabeza: El ingrediente secreto de la educación es el amor. Y un paso al lado, el amor al conocimiento. Amor, al mejor estilo de los pupilos peripatéticos de Aristóteles, caminando detrás de él, (per)siguiendo sus enseñanzas.

¿Qué ideas te da a ti?

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