Imaginación, confianza y democracia

prometeo

¿Sabía usted que, según Esquilo, le debemos a Prometeo los dones más preciados que nos hacen humanos? Pensar, inventar, desarrollar, construir, predecir el futuro, son cosas que fueron posibles para el hombre gracias a este Titán rebelde. Sófocles, por su parte, propuso que los humanos en un acto increíble de auto-creación, desarrollamos esas habilidades y por medio del tejido social, nos volvimos dueños de nuestro propio avance y desarrollo.

Esta hazaña, de proteger y regalar al humano el fuego y tantos conocimientos y habilidades, le costó a Prometeo, nada más y nada menos que su libertad, siendo luego obligado a cargar con una gran roca sobre su espalda, y a sufrir por lo que él consideraba un acto noble.

Me pregunto, ¿que hubiera sido del generoso Prometeo, si en lugar de entregarnos todo en bandeja de plata, hubiera confiado en nuestra capacidad innata de crear, de imaginar y de aprender? Pienso que hubiera él mismo evitado su condición de esclavo y con alta satisfacción, desde el Olimpo, se hubiera sentado a mirar lo que podíamos hacer, sin tanto sufrimiento, y cargar un peso que no le correspondía.

Trayendo un poco de estas tragedias griegas a la cotidianidad, pienso en la relación de maestros y estudiantes. Si bien la intención de los maestros es lograr que sus estudiantes progresen y tengan un feliz desarrollo, es importante reflexionar sobre su posición y observar si serán mártires Prometeos, esclavos de un peso ajeno para cargar. O si pueden encontrar las maneras de liberarse de esta carga pesada y entregar al propio estudiante su responsabilidad de aprender, crear e imaginar. Esto con la infinita confianza en que lo podrán hacer, porque aunque vengan tropiezos o dificultades en el camino, seguro que será mucho más fácil para un maestro apoyar a otros, si sus manos están libres y su espalda relajada.

“A quien cree en la necesidad de que la imaginación ocupe un lugar en la educación, a quien tiene confianza en la creatividad infantil; a quien conoce el valor de liberación que puede tener la palabra. El uso total de la palabra para todos me parece un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”. (Gianni Rodari – Gramática de la fantasía.)

Texto por Adriana Dávila

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