¡El golazo del abuelo sapo!

el abuelo sapo

No era una mañana común y corriente, se podía sentir en el ambiente que en definitiva era un viernes diferente. Jugaba la selección de fútbol de Colombia contra los Estados Unidos. Los niños lo sabían y por tal motivo cambiaron su habitual uniforme de colegio por la camiseta de la selección Colombia, lo que le daba un ambiente festivo al aula. El salón de clases estaba menos silencioso de lo acostumbrado, niños corrían de un lado a otro, saltaban, gritaban y jugaban.

Por momentos el salón parecía un pequeño estadio de futbol y sacar a los niños de ese estado de euforia que vivían en ese momento parecía una empresa imposible, pero había que intentarlo. No fue para nada fácil lograr su atención pero una vez que dieron tregua, pudieron escuchar la invitación de la mañana: “¿chicos que les parece si leemos un rato?”.

Las reacciones ante esta invitación fueron variadas, surgieron algunos rostros muy interesados y otros indiferentes y apáticos. De igual manera la sección de lectura inició, aunque con muy poco público, todos sentados en el suelo y formando un circulo. Los chicos que sí aceptaron la invitación eligieron democráticamente que querían leer el cuento “los secretos del abuelo sapo” escrito por Keiko Kasza, página tras página, secreto tras secreto.

La divertida historia del abuelo sapo y su nieto fue robando la atención de los niños, especialmente la de los que en un principio habían rechazado la invitación, como el caso de un par de niños que animadamente predecían que James Rodríguez, el actual número 10 de la selección Colombia, anotaría tres goles. Decidieron pausar la conversación para escuchar cuál era el segundo secreto que el abuelo sapo quería compartirle a sapito, y así en un abrir y cerrar de ojos, y contra todo pronóstico, ¡teníamos el estadio lleno!

Los niños se dejaron seducir por la lectura y poco a poco retornó la calma al salón. Los ruidos disminuyeron hasta el punto que sólo se escuchaban las voces de quienes leían en voz alta para sus compañeros. Y es que al final la lectura, al igual que el futbol, es algo para compartir y disfrutar. Porque así como es más interesante ver un partido de futbol acompañado de alguien con quien comentar las jugadas, goles y demás, así mismo muchas veces es más divertido cuando se realiza una lectura compartida en donde cada quien pueda expresar su opinión acerca de lo leído.

Así se obtienen diferentes enfoques sobre una misma historia, tal como sucedió en ésta sección de lectura. Una vez finalizada, libro cerrado, pitazo final… los comentarios no se hicieron esperar. Un niño concluyó “ sapito fue muy valiente” mientras que su compañera exaltada le dijo “ que va… lo que pasó fue que el monstruo fue muy cobarde” y así se abrió el debate que por algunos minutos les hizo olvidar la fiebre de fútbol que tan eufóricos los tenía y los había hecho indiferentes a la lectura. Por lo menos durante el resto de la mañana el marcador se mantuvo a favor del abuelo sapo.

Texto por Carmen España Barraza

 

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